domingo, 23 de octubre de 2011

domingo, 16 de octubre de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

miércoles, 8 de junio de 2011

Cómo deben actuar los padres según el temperamento de los niños

Es difícil saber exactamente lo que es el comportamiento infantil "normal", o temperamento. Al igual que los adultos, existe una gran variedad de lo que se considera conducta "normal" en los bebés. Los bebés tienen necesidades, demandas, y comportamientos que pueden ser muy diferentes de uno a otro. Debido a que existe tanta variedad en el comportamiento infantil, muchos padres necesitan calmarse y saber que el comportamiento de su bebé es considerado "normal".

Existen tres amplias categorías de temperamento infantil que son usadas como guías para determinar el comportamiento infantil "normal". Los bebés que están en cualquiera de estas categorías se consideran "normales". De hecho, algunos bebés muestran características de más de una categoría. Esto también es perfectamente normal.

Recuerda que las categorías siguientes son nada más que una base. No todos los bebés caben perfectamente en uno u otra categoría. Los padres no deben preocuparse si sus niños demuestran características de una o más categorías. Los bebés son individuos únicos, y estas variaciones son normales también. Las tres categorías de temperamento infantil son: agradable, reservado, y difícil.

Temperamento Agradable

La mayoría de los bebés es de temperamento agradable, y están por lo regular de buen humor. Se adaptan fácilmente y rápidamente a situaciones nuevas y a los cambios de rutina. Los bebés en esta categoría tienen un horario regular para comer. Cuando tienen hambre o algo les molesta, reaccionan por lo general de forma amena. Cuando se encuentran inquietos, ellos encuentran por lo general formas de calmarse y consolarse solos. Estos bebés tienen generalmente un buen carácter.

Consejos para padres de bebés con temperamento agradable

El trato con los bebés de buen carácter es generalmente fácil. Es también una experiencia muy gratificante. Algunos bebés exigen tan poco que los padres piensan que su bebé no los necesita. Por esta razón, algunos padres pasan menos tiempo estimulando a sus bebés y comunicándose con ellos. Los padres que tienen bebés de temperamento fácil deben tener en mente que sus bebés necesitan mucho tiempo y atención, aún cuando no son muy exigentes.

Temperamento Reservado

Los bebés de temperamento reservado son generalmente tímidos. Esto bebés requieren más tiempo que otros bebés para adaptarse a la gente extraña y nuevas experiencias. Los bebés reservados pueden incluso rechazar o alejarse de algo o alguien nuevo. Ellos toman la vida con precaución. En lugar de ser físicamente activos, los bebés reservados son más propicios a observar cuidadosamente lo que sucede a su alrededor. Los bebes con este carácter pueden ser agitados más fácilmente. Cuando esto ocurre, ellos retroceden volteando la mirada o alejándose. Los bebés reservados también reaccionan lentamente y con quietud al hambre y otros malestares. Esto hace que los padres tengan dificultad en saber cuando sus bebés tienen hambre o están incómodos.

Consejos para padres de bebés reservados

Los padres de bebés reservados deben tener mucha paciencia. Estos padres deben tratar de exponer a sus bebés a nuevas situaciones mas a menudo, pero deben hacerlo despacio y con calma. Los bebés reservados se adaptan gradualmente a las nuevas situaciones, pero hay que darles el tiempo que ellos necesiten, sin presiones. Los padres deben de poner atención a las indicaciones de agitación de sus bebés y deben saber cuando alejarlos de tales situaciones cuando estas ocurren.

Temperamento Difícil

Los bebés de temperamento difícil están casi siempre ocupados en actividades físicas. Los bebés con este tipo de carácter son a veces muy inquietos, y se distraen fácilmente. Los bebés difíciles responden vigorosamente al hambre y a otros malestares. Su llanto es a menudo fuerte e intenso. A veces, estos bebés son difíciles de consolar cuando están inquietos. También tienen dificultad consolándose a ellos mismos. Estos bebés son usualmente de sueño ligero, y requieren demasiada atención de sus padres.

Consejos para padres de bebés difíciles

Los padres de bebés difíciles se sienten a menudo culpables y creen equivocadamente que son responsables por el temperamento de su bebé. Estas emociones de culpa pueden a menudo causar sentimientos de incompetencia y ansiedad. Los padres de bebés que tienen temperamentos difíciles no deben sentirse culpables por el temperamento de sus bebés. En lugar de esto, se deben concentrar en proteger a sus hijos de situaciones y eventos que son desagradables. La consistencia es muy importante, así que deben establecer y adherirse a una rutina diaria. Los padres de estos bebés deben tratar de mantener la calma y tener mucha paciencia, y no deben de exigir demasiado de sus hijos. Estos padres deben saber también que sus bebés no van a tener siempre este tipo de temperamento. Conforme los bebés se acercan a un año de edad, muchas de las características del temperamento difícil habrán disminuido o desaparecido.

Conclusiones.

Los padres deben observar a sus bebés cuidadosamente para determinar qué tipo de temperamento tienen. Deben notar los hábitos de comer y dormir, como reaccionan sus bebés a situaciones nuevas, y su disposición. Los padres se pueden dar cuenta que sus bebés caben fácilmente en una de estas categorías. Por otro lado, los bebés pueden mostrar características de una o más categorías. Aún cuando el temperamento de sus bebés no puede ser definido fácilmente, los padres deben tener en mente que sus bebés son individuos. Existe una gran variedad de lo que se considera comportamiento infantil normal. Los padres no deberían sorprenderse o desilusionarse con el temperamento de su bebé. En lugar de eso los padres deben aceptar a sus hijos tal y como son, y aprender sus gustos y disgustos. Esto ayudará a los padres a desarrollar la mejor relación posible con sus hijos.

Algunas pautas educativas para la familia

• Aceptar a los hijos e hijas tal como son, con sus cualidades y limitaciones, sin generar expectativas poco ajustadas.
• Prestar atención cuando presente conductas adecuadas y reforzarle de forma proporcionada, sin exceso, manifestando nuestro reconocimiento, mediante un abrazo, un elogio, muestras de agrado, evitando por lo general incentivos materiales. Emplear una hoja de registro positiva para anotar sus progresos.
• Centrarse en las conductas y no utilizar características personales cuando nos dirijamos a nuestro hijo o hija, evitando comentarios negativos y explicándoles la conducta deseable que esperamos.
• Incrementar su autoconfianza y autoestima reconociéndole los progresos y el esfuerzo.
• Ayudarles a reconocer e interpretar los sentimientos y comportamientos de los demás y los suyos propios.
• Establecer normas claras, expresadas en términos positivos, es decir, el comportamiento adaptativo deseado, así como consecuencias consensuadas y aceptadas.
Mostrarse firme en el cumplimiento de las reglas, evitando las amenazas.
• Emplear un estilo educativo basado en el respeto, el afecto y la no permisividad, evitando la sobreprotección y el abuso de los castigos. Cuando éstos se apliquen deben ser proporcionados y relacionado con la conducta, indicándole o recordándole de forma clara unas pautas de actuación concretas.
• Mantener calma y hablarle en un tono adecuado, sin mostrar inquietud, temor
o rechazo. Nuestros hijos e hijas tenderán a imitamos.
• Mostrarles modelos positivos mediante el propio ejemplo en nuestras actuaciones cotidianas.
• Ayudarles a comprender el problema, lo que les ocurre y a que descubran y generen posibles soluciones.
• Disponer de un ambiente tranquilo (evitando la estimulación excesiva), estructurado, predecible mediante rutinas (horarios, hábitos básicos incluido el de estudio y tiempo de ocio...) sobre todo para el alumnado que presenta TDAH.
Usar la agenda escolar como medio para ayudarle a organizar sus tareas y establecer una comunicación continuada con el tutor o tutora.